Dicho Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao dio a luz un amplio cartel de películas y documentales procedentes de 44 países alrededor del mundo. El festival, organizado por la ONGD Kultura, Communication y Desarrollo, nació con el objetivo de dar luz a historias y realidades habitualmente ocultas en los grandes medios, y ha ido creciendo en cada edición, extendiéndose a salas de nueve municipios vizcaínos. La intención de la muestra es "generar reflexión y debate sobre los problemas sociales y sus causas", explica Juan Carlos Vázquez, director del festival, y para ello se enfoca especialmente al mundo educativo.
En total se compondrán 259 proyecciones acerca de temas de carácter social, desde los Derechos Humanos, la interculturalidad y la inmigración hasta el impacto de los desahucios en España o la situación de la comunidad LGBT en los países árabes. "Este año hemos recibido muchas historias relacionadas con la inmigración y la situación que se vive en Melilla, y también varias películas que denuncian los comportamientos homófobos", afirma Juan Carlos Vázquez, "aunque la variedad es enorme". Destacan también historias como la búsqueda de la felicidad de un banquero vietnamita, o la experiencia de un maestro aragonés que trabaja habilidades artísticas junto a niños y niñas con discapacidad intelectual.
Dentro del festival se celebra el concurso Invisible Express, en colaboración con la Oficina de Cooperación de la UPV/EHU. En el certamen participan 82 estudiantes de la universidad, quienes elaboraron y presentaron un cortometraje de 5 minutos.