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El arte continúa

Muchos alumnos graduados en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna han decidido continuar sus estudios y han accedido al Grado de Restauración, ofertado por la misma universidad.

La sevillana Sonia Ruiz es una de esas alumnas que se encuentran con la necesidad de seguir ampliando sus conocimientos en esta rama. Afirma que desde que pinta su vida ha cambiado. Disfruta estando despeinada, en el suelo y con su ropa y cara manchadas. Pintar la hace sentir libre y viva.

Son muchos más los que experimentan la misma sensación y han querido ir más allá en el mundo del arte, fortaleciendo sus aspiraciones y creyendo en sus sueños.

Los mayores también crean

Centros y asociaciones de mayores de la isla de Tenerife, desarrollan un Taller de Arte para que sus usuarios, los cuales sufren diferentes patologías como el Alzheimer, practiquen técnicas artísticas que, a partir de herramientas básicas, propician el impulso y la mejora de las perspectivas cognitivas, fomentando su uso como motor de identificación y expresión de las emociones. Así mismo, trazan un camino de búsqueda y expresión personal además de la mejora en las relaciones interpersonales.

La encargada de llevar este proyecto a cabo es Mariana Hernández Curbelo, Graduada en Bellas Artes en el itinerario de Proyectos Transdiciplinares por la Univesidad de La Laguna. Su disciplina artística se decanta tanto por el área performativa y la instalación a modo de paradigma del sujeto. Entendiendo el arte como Terapia, está considerada como la persona más adecuada para crear con los usuarios unos avances claramente notorios que satisfacen las expectativas que se plantearon al inicio de este maravilloso proyecto.

Mariana
Sonia_Ruíz

Wame Gutiérrez Hernández, alias “Doctor Mocito”

El tinerfeño Manuel Ángel Gutiérrez Hernández, nos concede una entrevista donde nos habla sobre su trabajo actoral y, más concretamente, sobre su labor como payaso de la “Fundación Theodora”.

 

Wame se decantó por esta profesión a raíz de una experiencia: de niño, su hermana le instó a que participara en un portal viviente que se hacía en su pueblo. Actuó como pastorcito en dicha actuación. Fue entonces cuando descubrió la pólvora. A partir de ese momento empezó a meterse en todo tipo de actividades relacionadas con el teatro y la interpretación.

 

Muchos años después sale graduado de la Escuela de Actores de Canarias.

Actualmente es monitor de teatro en IDECO (Cabildo de Tenerife), en el programa de “teatro aficionado”.

A lo largo de la entrevista se le preguntó que cuál de todos los personajes que había interpretado en todos sus años como actor, era su favorito, a lo que contestó: “El Doctor Mocito, sin duda”. Este personaje es un payaso que cada jueves acude al Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria (HUNDC), con el fin de llevar la sonrisa a todos aquellos niños que se encuentran ingresados en dicho lugar.

 

“El Doctor Mocito es mi personaje favorito porque siempre me ha gustado el tema de la solidaridad y pensé que si podía ayudar a esos niños del hospital, lo haría. El poder hacer algo por los demás, el poder sacar una sonrisa… Me parece un trabajo super bonito”, afirmaba el actor.

Este payaso es parte de un proyecto llamado “Doctores Sonrisa”, sufragado por la “Fundación Theodora”. “Esta fundación fue creada en Suiza en 1993 con el fin de llevar sonrisas a todos aquellos niños y adolescentes hospitalizados y contribuir así, a la humanización hospitalaria.

 

“Los hermanos André y Jan Poulie crearon esta fundación en homenaje a su madre, Theodora. Ella fue la encargada de llevar alegría a la habitación de André cuando pasó largos periodos hospitalizado de niño, y por eso cuando ella falleció tras una larga hospitalización, dejaron todo para llevar Doctores Sonrisa a los niños hospitalizados.”(Información sacada de la página oficial de la “Fundación Theodora”).

 

Esta fundación ya ha llegado a 126 hospitales de 8 países en todo el mundo: Suiza, Inglaterra, Bielorrusia, China, España, Italia, Turquía y Francia.

 

Los “Doctores Sonrisa” son uno de los proyectos más importantes de esta fundación.

Manuel Ángel cuenta que la fundación es la que financia la asistencia de estos payasos a los hospitales, es decir, que ellos van a los centros voluntariamente. Cobran por el trabajo que realizan, son autónomos para la “Fundación Theodora”.

 

A su vez, la fundación financia la continua formación de todos los “Doctores Sonrisa”. Cada cierto tiempo, la propia entidad manda a los payasos a seminarios, en los que los actores se forman a nivel profesional y artístico. De esta manera, la fundación cuenta con una plancha de actores muy bien formados.

“Queremos que nos llamen “artistas hospitalarios”, pues tenemos muchos recursos por cumplir con nuestro trabajo. Trabajamos en la calidad de nuestra labor”, concretaba Wame.

 

Un jueves del Doctor Mocito

 

Cada jueves, Wame Gutiérrez acude al Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria una hora antes de comenzar su trabajo para preparar su personaje.

Recibe, a su vez, un listado de los niños que hay hospitalizados y de los que van a ser intervenidos.

 

En una habitación se viste, se prepara mentalmente. Mira al espejo para transformarse en el Doctor Mocito y sale del cuarto.

 

Primero pasa por el Control de enfermería, donde los enfermeros informan al payaso sobre cada niño (el control, cómo está el niño…). Lleva un protocolo hospitalario a raja tabla. Todos los “Doctores sonrisa” han de cumplir las normas del hospital, sobre todo, las que a la higiene se refieren (lavarse las manos nada más entrar al hospital y varias veces). Siguiendo este protocolo hospitalario, el Doctor Mocito empieza a visitar a los niños.

 

Comienza por los niños inmunes deprimidos. Seguidamente, como en Tenerife se hacen las visitas en planta y el acompañamiento quirúrgico (el Doctor Mocito acompaña a los niños, ya en camilla, antes de entrar a la sala de operaciones) simultáneamente, el payaso procede a organizarse la mañana. Todo su trabajo dependerá del ritmo que lleven los quirófanos.

 

La rutina, que dura 4 horas, se basa en visitar a los niños en quirófano y a los que están en planta al mismo tiempo. Durante estas horas, el Doctor Mocito tiene como objetivo “humanizar la estancia de niños, niñas y adolescentes en los hospitales”, lema de la “Fundación Theodora” y que el payaso cumple sin dudarlo.

 

 

Mocito
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